lunes, 17 de julio de 2017

Pólvora




        Pólvora

        Todo  sucedió sin tiempo para soñarlo 
        Los bordillos de las aceras nos guían
        las dudas se resuelven en los semáforos
        tu y yo,  afuera

        Y la niña guarda una foto en su regazo   
        nos mira, nos acecha
        los deseos, las creencias y todos los mitos…
        no te asuste pequeña el desgastarme, soy eterno

        El tiempo no trascurre en este pozo 
        guarda celosa la foto, la mece entre sus brazos 
        La foto… la niña… yo en su regazo. 

        Los días se escapan
        hay tanto que debemos escucharnos… 
        Pólvora para qué

        © F. Buendía. 






lunes, 26 de junio de 2017

Solo, o en compañía de otros.



Solo, o en compañía de otros.


La belleza se muestra en la ventana a veces y otras no está allí… como la idea que te obsesiona y revolotea adentro y a tiempos olvidas, pero no escapa jamás. Verdadera y escurridiza… una melodía en la mañana se apodera de ti.

 “Hombre soy, nada humano me es ajeno" ni los ciento y un desmanes que haremos y cada cual de los 400 golpes recibidos…  En un mundo desmesurado y elíseo a sus orillas,  si a sus orillas consigues llegar.

Y un gato radiante y lanoso que sentado en tu regazo espera…. 

Viajé al sur donde el tiempo es más cálido y escalé en algún momento  la montaña azul, caminé hasta tu puerta;  no sé realmente que podía necesitar...  buscando calma, tal vez,  a la deriva…   Si pudiera devolver este reloj…   “¡tesoros¡  ¿cuál podría ser mejor?”

El ladrido ronco de un perro reconocí, anochecido ya; y una linterna al lado contrario de la mano que sujeta la cadena vi…  Otro perrito, callejero este, azafranado, remolón…  rondaba ligero a mis pies… Miré...  se perdía camino adentro una luz...

…sobre tu regazo un gato blanco

He dejado todo cuanto tenía y arrancado las manecillas de mi reloj, deserté del ocaso, caminando… sin tiempo que ganar    ¡oia la arena, la oia caer¡  mientras lívidas las flores en el campo tuercen su corola para mirarte pasar y  la mar tras el precipicio,  barbacana y custodia  del horizonte azul:  y lila y rubí,  y  también gris,  gris nublado,  ambarino al termino e  inagotable…  secuestra la idea de ti.

Perezoso….

Hoy recuerdo mariposas… Se me vino a la memoria un olor de verano en la esquina del Hospital de Santiago ¿hace cuantos Años?  Señor T carcajeaba baboso por la torpeza de alguno de nosotros, cruel, él nos quería ¡estúpido y bárbaro¡ por cualquiera de nosotros entregaba su vida…  Tú, desde tu ventana nos mirabas… yo perdido,  esperaba que desde la ventana…  tú me vieras   ¡Quien pudiera volver a oler ese aroma de final de septiembre¡  Y levantar la cabeza para  asomada a la ventana…   verte?

…acaricias

© f. buendía








sábado, 10 de junio de 2017

Daguerrotipos de usted





Daguerrotipos de usted

         Negativos positivados son colgados al revelado esperando que aparezca  la imagen en ellos guardada  ¿Qué quieres de mí? Parece preguntar la secuencia del cordel colgada – Nada, espero que aparezcas en el papel fijada, que seas solamente –


© f. buendía.



martes, 16 de mayo de 2017

Desorden


Desorden.

       He recordado un día en la casa vieja de Pedro Marín, allí pasamos muchos momentos pero  me he acordado de una mañana, no sé si primavera o verano, el tiempo era muy bueno y sin embargo  no hacía calor. De repente nos pusimos hacendosos, yo no sé qué hacia afuera:   Regaba, limpiaba, desatranqué una cañería de la cocina y barrí el porche;  tú estabas dentro: Salías entrabas,  no podías parar… el recuerdo es muy vago¡¡  pero al final tenias el salón decorado con unos ramilletes de florecillas, ramitas verdes… encantador;  todo tan bucólico¡¡ No lo olvidaré jamás.

       A veces me hacía con las llaves de la casa antigua y nos escapábamos a ella, como a un refugio, un escondite, a  el paraíso… Apenas tú dieciséis, yo diecisiete... "en la punta de tu lengua, en tu respiración, algo, me volvía loco"   Nos miramos y nos sonrojamos un poco al finalizar las tareas domésticas que por alguna razón nos habíamos auto impuesto;  no comentamos nunca nada al respecto… Creo que jugamos a compartir una vida… Siempre he recordado esto con ternura¡¡ es una de esas imágenes que te acompañan siempre sin tener muy claro  el motivo y…  Qué es lo que quieren decir.

© f. buendía. 







jueves, 2 de marzo de 2017

Pero todo cambia…




Pero todo cambia…

            Era todo tan perfecto…  que no recuerdo nada que lo pudiera  estropear… apenas nada. Las cosas son como queramos recordarlas, aunque de entre las que me empeño, esta fue  completa… nada que añadir ¡Todo tan perfecto¡ a veces pienso que puedo volver. Pero La memoria es una vieja desconsiderada, desordenada y caprichosa.

            Cuando llegué a la cuidad, me espantó  el oscuro verdín de sus piedras y la mala olor en el mercado de abastos ¡aquel frio tremendo…¡  también los sonidos pasando de sirenas. Pregunté ¿Qué es? Y me respondieron algo que no entendí – Llevan  enfermos al hospital comarcal con urgencia - ¿Porqué con tanto ruido y con tanta prisa? – Por que pueden morir si no llegan a tiempo – Ni la urgencia, ni al hospital como concepto ni la muerte comprendí;  no eran entonces razones fundamentadas para mi bucólica conciencia… Ni tampoco los cantos en las noches gélidas y oscuras de sirenas.

            A mi llegada las calles eran húmedas de niebla,  el viejo rincón de “La Tienda El Paso" un enigma, un túnel imposible de acertar a qué  lugar o época te llevara, camino del Real… en la otra puerta. Y las miradas perdidas en los portales... fetiches escondidos tras las capuchas blancas que como almas nigromantes bajo los capiruchos de cartón y sus túnicas púrpura, yerguen distraídas aún  las velas;  seres que del todo no murieron  y buscan su tiempo.

            Así sucedió mi primer día y mi primera noche,  y al despertar “¿Era yo el mismo esa mañana? Aunque creo recordar que me sentía  un tanto distinto. Pero si no era el mismo, la pregunta siguiente fue ¿Quién a partir de ahora seria?” 

           De forastero uno se cansa en ciudades como esta,  hecha  sobre escombros de la historia y retales de costumbres viejas. Así que hoy, maestro de lo imperioso y  ama de llaves en la urbe, doy lecciones de silbidos a los recién llegados mientras me aburren sus caras estúpidas de extrañeza… bailo entre los cubos de restos de pescado tras el mercado, desnudo mis manos al fresco… y me rio del fin. Amarrado al mástil escucho desorientado tu voz...

           Más todo es distinto

Subí a la atalaya para mirar lejos esta tarde desde el cerro, pero mi torpe vista miope nunca me dejar ver lo que sé que está allí,  así que lo he imaginado mientras el aire me refrescaba la cara. No tengo ya casi nada, he pensado;  el tiempo  consume las cosas,  el tiempo es así, todo lo acaba y luego te lo hace recordar.  Hoy me he acordado de ti, tarde… ya sabes cómo soy. He recordado el futuro de 2001, contigo en el cine de la Safa, yo llevaba una camiseta amarilla con un eslogan pasado de moda; tu un vestido vaquero y sandalias;  una coletita  te recogía el flequillo largo  atrás del pelo… era invierno, como ahora, del mil novecientos setenta y siete, una odisea en el espacio.  Carmen se sentó entre los dos, la pusimos en ese aprieto, torpes y estúpidos cándidos…     Bajamos las escaleras de salida entendiendo que el futuro seria nuestro.

De lo pasado solemos, aún en la razón, demandar lo que observamos desde un solo lado del conflicto, por lo que resultamos poco objetivos ¡Y así podemos andar siempre sin conseguir entender el todo de lo que realmente nos importa¡ y de lo que realmente sucedió.  Vemos con facilidad la otra parte, sin contemplar apenas la propia nuestra.  Y de la otra, miramos más lo que nos traiciona, impidiéndonos esto valorar otros aspectos que pudieron ser.   Somos así de estúpidos narices,  y a veces el orgullo vence al deseo, en ocasiones también al destino.

¿Qué momento debiéramos recordar? ¿Cuándo se ha de parar la historia? Todas las piedras de la ciudad nos vieron morir siempre, y sin embargo somos nosotros quienes las manejamos y damos forma eterna. Transformamos la materia aportándole el verbo del que carecen, alguien las dejó donde están convirtiéndolas en sello inmortal de nuestra consciencia imperecedera. Consciencia heredada, pues con los escombros de los que se fueron levantaron sus templos quienes llegaron ¿Cuál es el momento bueno, el que debiéramos guarda para siempre? ¿Qué razón tiene la piedra?

Un tipo de cualquier vez, asoma su cara atemporal por una ventana en La Corredera. Mira sin quehacer las cosas que pasan y  muestra alegre su dentadura blanca mellada “Y tú que sonríes, me gustaría decirte que me has dado del día lo más bello”



© f. buendía





martes, 25 de octubre de 2016

Fina estampa.



Fina estampa.

A medianoche tuve una necesidad y me cruce con Papá a la entrada del baño. Ahora que cada vez más pienso en lo que ha sido todo, que mi mujer me ha dejado y me asusto de cara  extraña en la almohada    “que perfuma el recuerdo…  que aún se mece  en un sueño” …Descubrí de vuelta que solo era un reflejo de mi mismo en el espejo… Ahora que me parezco a mi padre cuando era mi padre… que tanto me cuesta creer, que más cada vez solo recuerdo y…   de Papá una estampa soy.

¡¿Quien te pudiera guardar?¡


© f. buendía. 






miércoles, 18 de mayo de 2016

Piedras luces y esparto.



Piedras luces y esparto.

Nadie sabe que aquí se alzó El Alcázar... bajo vientos y niebla, sobre la colina. Vahos ahora de fabricas de orujo, desechos del olivar, que se  confunden con la fosca entra las callejuelas;  empecinados seres, abolengos que siempre estuvieron dando y dando vueltas a un pedazo de tierra en su ciudad,  que miran orgullosos en el valle al rio pasar... ¡Grande¡ siempre el rio grande... necios los necios, malgastando las horas de un modo indecoroso, sin saber que no hay tiempo que matar. Que el sol parece el mismo, pero de alguna manera... pasan los momentos

"Entre los olivos
los cortijos blancos 
por un ventanal..." 

 Razones para reconocer que el mundo es ancho y la realidad simple, que el hombre no para y  la historia… demasiado larga. 

“Me basta solo con mirar”


© f. Buendía. 



jueves, 5 de mayo de 2016

Miasma




Miasma

He venido a buscarte
Plástico, electricidad y acero,  consiguieron arrastrarme hasta aquí
Y todos estos años donde aprendimos, nos prepararon tal vez
Quemados los recursos, agotando los intentos…
Derramáramos nuestros cálices tras cada ofertorio 
Obligados a creer…  fe y  estraperlo
Plomo, estaño, ágatas… vidrio y plata.

© f. buendía. 





lunes, 28 de marzo de 2016

Retrovisor


Retrovisor

Nunca hay héroes cuando les llamas, ni sueños que aguanten un despertar

Corría el año de 1967, el mundo me parecía aún pequeño, el río que no tendría fin y después de las montañas nadie que existiera me podría comprender; que nunca jamás nos encontraríamos ellos y yo; yo viviría aquí una vida, por cierto que aún no entendía, y alguien siempre estarían allí… tras las montañas. En ocasiones esos tiempos vuelven ¡carajo¡ olisqueo y los siento, inspiro hondo y ya no están ¡maldito diablo¡


Esperé media vida un cambio de circunstancias, pero son las que son, no hay más,   y la vida esta… me gustaría haber aprendido algo.  He pensado en lo feliz que he sido a veces sin nada, sin apenas nada: una canción, un verano, las sombras y  tu… casi nada.  Sentados en el mármol una tarde de agosto, no sé de quien el portal; creo que de nadie nuestro, quizá de alguien prestado; el calor espantoso y el mármol  fresco, nadie habla y todo inmejorable pasa… Unos chiquillos que  sofocados del calor en la siesta, hartos de jugar paran y se tumban en la piedra, respiran y sienten;  no saben si el mundo pero ese momento es perfecto…  Y no recuerdo más de aquel verano.

Yo andaba buscando alguna razón que diera sentido a mi vida y quiso la casualidad que abajo mismo de mi casa encontrara las rices que pondrían orden a esta historia… Es así como suceden las cosas y también como os las contaré, al modo en que se comportan los naipes en un juego de magia. … A veces tengo miedo, hablo de esa sensación en la que sientes que todo se retuerce y no encuentras las correas ni hebillas donde atar la desesperanza. Miedo que  inevitablemente me precipita a  la indigencia de la noche en que pusimos punto al fin  - Es septiembre y te  tienes que marchar -  Siempre encontraré en la pesadilla que me despierta  esta oración,  como  una sarta,  una  sucesión, el discurso, la invocación...  letanía;  súplica…  a pesar de las horas… de cero.

No es de una tarde que se entendiera, ni dé tiempo a sentir la tristeza… Es el devenir así de traicionero, en ocasiones aguarda y cansa, otras sorprende y no deja espacio al desengaño, ni a la velocidad negativa para vencer la inercia que nos lleva ¿Qué cosa fuera? Que una mañana un puto whatsapp todo lo dijera y yo necesitara semanas después para notar ridícula tribulación sin absolutamente ser ya concurrente la pena. Pero no te preocupes sister, el tiempo lo mide un reloj, es  una maquina… y no existe un instante más que para recordar o para esperar,  no entiende de otra cosa  que de la ocasión y de escoria que no sirve abarrota todos los muladares… a los que  tu y yo nos asomamos para saber que estamos en lo cierto, que sobra lo que arrojamos  a los vertederos
¿Quién eres tú? dueña de esta casa tan vacía, que habitas sin quererlo y de la que huyes eterna cada día ¿Dime quien eres paraíso, cuando llegaste y para qué: inevitable, todo, ausente… tú en mi vida y toda sin ti? ¿Dime quien eres si nunca estas y apareces… cuando ya no hay nada por lo que rezar?    Tenía una buena razón pero me fui el día en que  reventó aquella bomba en mi cabeza…  el vértigo, un runmmm ensordecedor aún resuena dentro de mí. ¿Quién eres tú  que sonríes? ¿Qué escapas cada vez?  ¿Qué nunca llegas? ¿Quién?
¿Qué es lo que nos empuja a enamorarnos…?  Cuatro brazos, cuatro piernas, dos caras opuestas… un ser invencible… dos partes condenadas  a encontrarse… si mayor… perdidamente…  ¡Leitmotiv¡   …La noche,  la invocación del mas allá el único lugar donde los amantes se encuentran… La bemol mayor… ¡Tened cuidado, tened cuidado…  el sol está a punto de salir…¡  ¿Cómo es posible que nuestro amor continúe eterno…  si tú y yo somos mortales?

¿Tenemos el destino escrito en las palmas de las manos? No hablo de ti, hablo de la vida, de las arrugas que produce, de las viejas cicatrices... de cuando debemos despertar… porque todo ha terminado, de un adiós al ayer, estúpido y paupérrimo;  del antes que nunca desaparece …Y de este endiablado viaje hacia el futuro que nos convierte en pasado a cada metro.  No hay novedad hoy tampoco en las líneas dibujadas sobre la piel de mis manos;  he mirado y visto bajo mi dedo anular el pequeño monte del sol  al que he preguntado como a un oráculo… Nada, nada ha respondido sobre mi suerte, ni bienestar, ni mi talento… Nada sobre mi corazón y su camino… ni que me ayude a continuar, nada… En despigmentación y heridas secas mis manos se pierden.

Sin embargo hoy necesitaría ser tierno y saber decirte lo que quise siempre pronunciar…  lo que tantas veces supe contarte tan mal… Y ser el poeta perfecto, cantar la mejor canción; tener  un motivo; alumbrar una intuición ¡¡ ... en esta noche que no estás y que tu inexistencia velo.

           "Vi las cosas
           más claras
           una vez que estaban… en mi espejo retrovisor."

© f. buendía.




domingo, 20 de marzo de 2016

Arañas pesadillas y ensueños



Arañas pesadillas y ensueños

Señor T mintió, no ha vuelto como anunció. He buscado esta mañana en el desguace hasta encontrar su nombre inscrito en una piedra ni siquiera adherida a la tierra si  no suelta, dejada caer sobre otra losa usada y vieja, borrado lo labrado en ella; desgastada  y apretada contra muchas más… laberinto luctuoso del desorden sin sentido,  caos del fin: Su nombre, sus apellidos y dos fechas cinceladas, apenas nada – 9 del 9 del 54  –  6 del 9 del 15 –  a tres días para su sesenta y un aniversario… la lluvia caía… la oía caer en la cuidad fría, sonaban por San Lorenzo las campanas… sonaba bajo la espadaña like a rolling Stone.

Señor T no encontró su lugar en el tiempo ni tampoco en el espacio, nunca se encontró, de manera que decidió - no ser nada, nunca fue nada ni quiso ser nada nunca. Aparte de esto, tuvo en si todos los sueños del mundo -  Ventana de un cuarto en la calle Fuente de las risas de uno de los millones de gente que nadie sabe quién es, y si supieran quien es ¿Qué sabrían? – Recuerdo la calle y la casona… el portal y el sótano húmedo, los gritos de una madre eternamente enferma desde la habitación prohibida recuerdo. Y los libros… siempre los libros leídos y ocultos, tapiados al quehacer diario, como si prueba traidora fueran del refinamiento que secara sus sesos. Los libros en los que curioseamos todos a escondidas, de los que aprendimos y que de lo que de ellos aún no sabíamos, Señor T nos vacilaba y presumía… un pasito siempre por delante T... ¿para qué sabiduría perdida?.

Y eso viene a demostrar que está bien construir aviones enormes, sembrar algunos campos, cargar tu camión con gasolina,  luchar, luchar, luchar… demuestra que está bien luchar ¡pero¡ ¿dónde debiéramos morir?   Un día mucho tiempo después volvió viejo, demasiado viejo Señor T. sin embargo nada en él había cambiado, aún más la dejadez si acaso, la decadencia y su pelo blanco ralo, la tez enrojecida, un esmerado aspecto desaliñado... su descuidado descuido; y la certeza en la mirada de una despedida… Se sobrecogieron  nuestras almas tardas cuando un ¡apenas nada¡ después comprendieron que la vida para Señor T. iba en serio.  

Señor T. habló de que se aparecería y que al fondo de la cama tiraría de mis pies... Mintió, no ha llegado. Dejo siempre vino en una jarra y galletas de canela en una bandeja de plata, lo dejo por si viene a mí ventana… por si trajera sed de allá donde venga  dejo, por si galletas deseara… pero hace meses que lo dijo y nunca llega… Señor T. miente.

Son los años como bandidos que irrumpen y te asaltan en los caminos, que se van llevando la infancia unos, otros la juventud, los amores perdidos, las ganas... y lo esconden todo en sus guaridas Dios sabe para qué. Es el tiempo huraño que deja apenas días para recordar lo que nos roba y para añorar lo perdido,  quizá guardado en las toperas de los años bandidos ¡¿para qué?¡ Y se lo van llevado todo, a veces cavan y  entierran lo hurtado y lo tapan con una fecha escrita sobre una losa.

© f. buendía.
"Las hojas caen a mi alrededor, es hora de que me ponga en camino
Te doy las gracias, estoy muy agradecido por la estancia tan agradable
Pero ya es hora de que me vaya. La luna de otoño ilumina mi ruta
Porque  huelo la lluvia, y con ella el dolor  va en mi dirección
A veces me encuentro agotado, pero sé que hay una cosa que tengo que hacer..."



jueves, 11 de febrero de 2016

El voyeur




El voyeur

       ¡Je Je¡ hoy me he acordado de aquella noche echados sobre los escalones oscuros en el jardín del instituto. Llevabas el pelo castaño suelto y recién lavado,  con flequillo pero ya un poco crecido cubriéndote las cejas demasiado jóvenes y  aún no depiladas;  tus ojos marrones o ¿grises? ¡diablos¡ no lo recuerdo… ¡miel¡ ahora creo saber  ¡unmm¡ como quisiera volver a verlos.  No olías a nada, solo a ti.  Los labios tenuemente cerrados, gorditos y tiernos,  daban a tu cara ovalada ese aspecto tan serio de lista interesante pero cuando se abrían para sonreír te descubrían cómplice y radiante… hedonistas por doctrina… como yesca para mí  alma. Llevabas puesto un típico vestido tuyo, blanco y suelto bajo el pecho, ceñido a este por un elástico corpiño; facilísimo a mis manos torpes  …y tu cara  tocando mi cara.

        Un imbécil voyeur se acercó gritando, quería asustarnos y vernos de cerca ¡idiota¡ tu rostro cambió de repente  al asombro, a la vergüenza y un poco al miedo ¡animal¡ He maldecido toda mi vida a esos estúpidos que no tiene suficiente con el mal de excitarse espiando a otros,  si no que también humillar psicológica o físicamente al indefenso supera  su gozo; sin saber  siquiera ¡necios¡ porqué ni qué coño es lo que sienten.


       Nos duró poco el sofoco, le dimos unas cuantas voces y lo mandamos a la mierda. Marchamos de allí abrazados, queriéndonos más si entrara en el caber;  tú a mi lado izquierdo, y yo feliz de ti.


© f. buendía



martes, 12 de enero de 2016

Los Solitarios






Los Solitarios

-  Si tu corazoncito me quiere, no habrá remedio  ¡pero¡  si tu corazoncito no me quiere, tampoco habrá remedio,  a pesar de lo que hayas escrito en esta carta mi pequeño paraíso. Mi corazón te quiere princesa, de manera que todo depende de ti.       

Dijo el hombre a la chica quizá traicionado por su madurez, mientras sostenía cómplice el sobre entre sus manos; cómplice con otro tiempo de sí mismo, empático con quien no ha necesitado decidir aún nada importante, referido a lo que esta palabra significa cuando te acercas a la vida que ya depende solo de ti, cuando no hay otra escusa más que la de tu libertad para elegir a dónde y debes señalar el lugar, sin escuchar otra cosa que tu voz. Ella titubeó ahora, dudando sobre la voluntad escrita de acabar aquella relación pues a pesar de su juventud había sopesado parámetros complejos, impropios tal vez para su edad y alejados de la realidad sencilla que un tipo mucho mayor que ella acababa de explicar. Son estos los atrevimientos y también los miedos con los que nos manejamos dependiendo de nuestra suerte y de lo que podamos perder  o ganar      

-           Serás el tipo de mujer que seduciría a cualquier tipo de hombre.

Escuchó estas palabras sin apenas entenderlas, solo muchos años más tarde descubrió que algunas freses están ya pre-hechas para el uso y que se utilizan cuando alguien quiere adornarse con la intención de dar a la conversación un carácter reflexivo en esta ocasión también adulador. Y quiso ver entonces su cara pero apenas le miro, apenas pudo sostener los ojos frente a los de aquel hombre,  enmarcados de arrugas y de tiempo, de pensar, de ver y de estar… que la quería como un loco bisoño pero le hablaba igual que un viejo maestro. Es cierto pensó, nada podré lograr que mi corazón no quiera,  nada… estaré perdida si es lo que quiere, supo.

Cerca del pueblo oía los sonidos del día e imaginaba los de la noche en la ciudad fría, un año nuevo creyó escuchar los aleluyas desde su jardín;  los fuegos de artificio lucían sobre el olivar cada agosto por fin de fiestas… alejada, Celia escuchaba todo olvidando problemas y  preocupaciones de mayores;  se sentaba a desayunar cada mañana a la puerta de su casa y prefería ser feliz sola y mataba si necesario por no llorar. El Galleta, pequeño mil leches azafranado se acercó prudente esperando su pizco de tostada con mermelada de tomate y se alejó mascando y volvió después y se marchó… no lejos; es el típico animal que busca y que  extraña  pero nunca exige a su ama porque sabe que no ha derecho para sí. Entre las hojas oscuras miradas contra el cielo se cuela la luz y en el estanque se refleja el sol que brilla dentro de sus ojos cuando lee las noticias escritas en el periódico, perdida en las letras mueve despistada con la cuchara el café;  gruñe la taza, silba entrechocando el metal y la loza ¡ riinm, sinch, tit, titc ¡  ¡ riinm, sinch, tint, titc ¡  cuando gira… gira,  ¡ sinch, tit, titc ¡  …da vueltas.

       Reencontró al Román seductor y atractivo a la puerta del especialista ahora un viejito achacado de próstata.

–          Perdone joven ¿Quién va último? - Inquirió el viejo
–          Señor, creo que soy yo –

Y esperó mientras lo miraba frente a frente sentada en uno de los asientos de formica organizados en  largas bancadas  para “desesperar” en la  sórdida sala de espera. No podía dar crédito a la escena, el hombre consumido, un anciano en el ocaso de su vida, explicaba a la acompañante, seguramente su hija, una señora de edad semejante a la de Celia:


–          Ya está, el doctor nos dará ahora el resultado, si es bueno, será bueno y si es malo, no habrá remedio, de nada sirve preocuparse;  ya hemos hecho cuanto está en nuestras manos, todo depende de los resultados. De manera que no te preocupes mi pequeño paraíso.

La enfermera salió a la puerta de la consulta y pronunció el número de Celia, y entró esta para tratar de poner solución de una vez por todas, se propuso, al eterno y  vulgar problema de las pequeñas fugas urinarias que traicionan a la mayoría de las mujeres maduras  -  A cada estornudo, a cada pequeño esfuerzo ¡clops¡  dejándote en evidencia siempre en los momentos más embarazosos ¡diablos¡ por más que cruces las piernas, llegas tarde -  Es una estúpida situación que siempre deja a una mujer enmm… bragas.


Cada día de cada mañana de toda una vida, Celia se preguntó:  ¿porqué escribí esa carta?  Esto dicho así parece de un esfuerzo descomunal pero no es cierto, a lo largo de la vida existen momentos diarios, no se sabe cuándo,  para acordarse de estas cosas; imprevisto, es el recuerdo quien busca su rato y te asalta  para pillarte desprevenido, y para hacer notar que viaja contigo,  dentro. No había vuelto a saber de Román desde entonces, o sí, pero de una forma vaga; sin embargo todos los días la misma pregunta  “¡Porque escribí aquella carta¡” ¿porqué traicioné a lo que para en mi corazón no había remedio? Son la razón y el miedo traicioneros ¿de qué nos previenen?    Celia vivió una vida feliz: un marido adorable con el que comparte dos hijos y del que terminó separada pronto; un trabajo en el que brilla y por el que es reconocida y una casa en el campo, flores y algunos perros, Celia tuvo a su lado siempre un perro;  el sol cada mañana y de noche las estrellas… todo cuanto quería cerca, apenas doscientos metros.

Se cruzó con Román y su supuesta hija a la salida, ellos entrada, de la consulta.

–          Todo bien Celia – escucho.
 –         Sí, sí;  Todo bien Román.
-           “Fue un bonito sueño que no se cumplió, pero que me alegro de haber tenido”  cuídate princesa – Susurró.

El corazón le comenzó a latir como el motor de un tractor que ahogado no termina de arrancar y la sangre de repente toda en su cabeza hervía buscando aire a través de sus pómulos. Huyó, busco agua con la que refrescarse, distancia, tiempo, esfuerzo… otra vez control. Y marchó a casa serena.

El tiempo caprichoso les ofreció al fin este instante, nunca más supo Celia de Román. Sin embargo ahora un recuerdo nuevo formar parte de ese Runm, runm diario, en su cabeza, cada vez más  llena de todas las cosas que le preocupan y que le preocuparon o que añora, las que le sobrecogieron… de las que se arrepiente y da las que se alegra, de las que no ha  pedido ni le pidieron aún perdón.  Es así la vida, porque si ella quiere:  No habrá remedio.



© f. buendía.




domingo, 27 de diciembre de 2015

Voces del Miserere



Voces del Miserere.

       Hay una razón para todo… y si no, la ideamos, pero necesitamos una razón… Anita aún busca el santo grial entre la polvareda del bus en el que se marcho y yo la espero a donde ella no conoce, untando para el desayuno tostadas con mermelada de tomate. Miro la mañana junto a la puerta de nuestro Lar, unto y la espero… aparto las moscas y paciente aguardo cada día su alegría que vierto todas las noches al contenedor… arriba de mi calle.  Paseo hasta él con mi bolsa de desechos esperando si acaso un atraco, la estrella que me guíe, cualquier cosa que todo lo cambie; el telegrama que nunca llegó… Y ando los caminos, tiro monedas de espaldas a las fuentes, encadeno candados en los viejos puentes… ensayo por si te veo la misma sonrisa los días que me afeito.... Tú, la imagen en el cristal… Y yo que de todo me espanto, que por poco me sofoco..  bailaré….  Bailare mirando… torpe    "girando y girando… mirándote mirar…”

© f. buendía.




martes, 1 de diciembre de 2015

Del agua y el vino.



Del agua y el vino. 


  Siempre he tenido una puerta entreabierta y una llave bajo la alfombra, tu cara para recordar… otro plan. 

  La vida entera habría dado porque aquellas dos latas de cerveza nunca se hubieran acabado. Y los días siguen… siempre se sucederán, cuando no quedemos... los otoños hablaran de la historia imposible de unos amantes que nunca fueron y de sus recuerdos perpetuos… Contarán de una tarde con luz débil en la Cerrada de Utrero y de ti  vestida de negro junto a las tinajas del vino; nombraran a tus ojos miel vibrando cerca de la verja en aquel campo, de dos perros ladrando, de tu vecino Antonio al acecho y el aliento junto a mi…  de tu aliento. Nada quedará, pero un enjambre de abejas anidará cancerberas a la puerta que dejé entornada para impedir el paso a los necios y ellas guardaran el espacio que nunca ocuparemos para que no fuera ya de nadie.  Cubrirán de néctar dulce... ciego y baldío,  un templo abandonado entre brozas secas erigido para la nada... recordando eterno este terrible no, que siempre será nuestro.


© f. buendía.